La ASOCIACIÓN DE ABOGADOS LABORALISTAS se propone agrupar a los abogados que ejercemos la profesión considerando que el derecho laboral debe tener como postulado fundante la tutela del trabajador.
Se reconoce como ideológica y políticamente pluralista. Cobija en su seno a todas las expresiones del pensamiento político, pero se define como absolutamente independiente del Estado, de los partidos políticos y de las asociaciones sindicales.
Es pluralista pero no es neutral. Desde hace mucho tiempo tiene un claro perfil ideológico, que se alimenta con el pensamiento de la mayoría de su militancia. Pero como también es profundamente democrática, hay un respeto irrestricto por todos los que piensan diferente.
Durante el año 2008 la ASOCIACIÓN DE ABOGADOS LABORALISTAS festejó sus cincuenta (50) años de vida. Ello significa que nació en 1958, aunque de manera informal, o sea sin haberse dado los pasos para su constitución como persona jurídica, lo que ocurrió recién en 1979.
No es casual la oportunidad elegida por un grupo de abogados laboralistas, la mayoría vinculados a los sindicatos, para agruparse y desarrollar una tarea colectiva vinculada con el mundo del trabajo. 1958 fue un año de intensa actividad sindical y de conflictos colectivos de envergadura, enmarcados en un proceso político conducido por la autoproclamada “Revolución Libertadora”.
Como históricamente ha ocurrido durante todos los gobiernos dictatoriales, los trabajadores y sus organizaciones gremiales sufrían el despojo de sus derechos, persecución y represión. Paralelamente se producía un hecho paradojal: la dictadura militar, debilitada, en retirada y muy a su pesar, posibilita la reforma constitucional de 1957 y la sanción del art. 14bis. Los fundadores de la Asociación entendieron que a la lucha contra la opresión había que sumarle la tarea de bajar a la realidad los postulados del constitucionalismo social, que se había frustrado cuando la dictadura derogó la Constitución de 1949.
Si bien la mayoría de los sindicatos se identificaban con el peronismo, al igual que sus asesores legales, la Asociación era marcadamente pluralista, con una fuerte presencia de colegas comunistas, socialistas, intransigentes, radicales e independientes, todos con profundas convicciones democráticas. Creemos que en la historia argentina es muy difícil encontrar otros espacios políticos y sociales, donde se haya dado un fenómeno de convivencia y tolerancia ideológica tan grande y durante tanto tiempo.Las cambiantes circunstancias políticas de nuestro país muchas veces la sometieron a tensiones internas muy fuertes. Y si hoy estamos festejando sus cincuenta años de vida, seguramente se lo debemos a la sabiduría y a la grandeza de quienes en aquella época dirigieron la entidad, quienes supieron diferenciar y separar con absoluta claridad sus posiciones personales de los intereses y objetivos de la Asociación.
A todos los que militamos en ella nos une un sueño: la construcción de un orden social justo, con una equitativa distribución de la riqueza, y en el que la Justicia Social sea el criterio de reparto de cargas y beneficios. Y también compartimos una visión negativa de la actual estructura social, con sus manifiestas desigualdades, lacras y miserias. Por ello somos y seremos un espacio de pensamiento crítico, que con objetividad aplaudiremos aciertos, pero también señalaremos errores y omisiones.
La Asociación siempre ha sido independiente de los partidos políticos y de los distintos sectores sindicales, más allá de las posiciones personales de sus directivos. Tampoco ha sido “oposición”, excepto respecto de gobiernos autoritarios o durante la nefasta década menemista.
¿Qué se precisa para afiliarse? En primer lugar, obviamente, ser abogado laboralista. Pero ser un especialista en Derecho del Trabajo no significa ser un “laboralista”, al menos desde la visión de nuestra Asociación. Para nosotros un “laboralista” es un abogado que, como dice el slogan de nuestra revista LA CAUSA LABORAL, piensa el Derecho del Trabajo desde el principio protectorio.
El ejercicio profesional de la abogacía puede llevarlo a ejercer la defensa de trabajadores o de empleadores, pero tiene bien en claro que el derecho laboral es una rama del derecho que reconoce como postulado fundante la tutela del trabajador.
La Asociación de Abogados Laboralistas agrupa a estos abogados. Se reconoce, y no podía ser de otra forma, como ideológica y políticamente pluralista. Cobija en su seno a todas las expresiones del pensamiento político, pero se define como absolutamente independiente del Estado, de los partidos políticos y de las asociaciones sindicales.Es pluralista pero no es neutral. Desde hace mucho tiempo tiene un claro perfil ideológico, que se alimenta con el pensamiento de la mayoría de su militancia. Pero como también es profundamente democrática, hay un respeto irrestricto por todos los que piensan diferente.Por eso sus puertas están abiertas para todos los abogados, sin más exclusiones que los corruptos o los defensores de los genocidas de la dictadura militar. Las reuniones de la Comisión Directiva son públicas y admiten la participación plena de cualquier afiliado. Todos los colegas que se arrimaron con ganas de trabajar, rápidamente encontraron un lugar en el órgano directivo. Todo se debate y todo se resuelve por consenso. En casos importantes no se rehuye la votación y, quienes apoyaron la posición perdedora, democráticamente aceptan la decisión de la mayoría.Todo esto le ha permitido actuar durante décadas con una tremenda coherencia, documentada en centenares de declaraciones y comunicados, bajo cualquier gobierno, en cualquier circunstancia y durante diferentes conducciones.
Otra característica que la identifica es su permanente movilización, sin prejuicios, pruritos o ataduras. La ocupación del espacio público para hacer visibles nuestras demandas y reclamos, ha sido una constante en la práxis de “Laboralistas”. Todos recuerdan la torta con velitas con la que recordábamos en las escalinatas del Palacio de Justicia cada mes que permanecían cerrados los Juzgados de Cerrito 536. Y los mas de cien cacerolazos, marchas, escraches, raquetazos, escobazos, banderazos, etc., con los que demandábamos la remoción de la Corte menemista.
Pero la Asociación también estuvo presente en centenares de actos y marchas vinculados con la defensa de los derechos humanos, de las libertades públicas, de la democracia y del sistema republicano de gobierno.Todo ello le ha dado algo que podríamos llamar mística, que es lo que nos permite sentirnos orgullosos cuando decimos que somos parte de ella.También ha generado en su interior una unión afectiva, que difícilmente se encuentre entre otras entidades similares. ¡Cuánto mas fácil es avanzar en la lucha por la construcción de ese mundo mejor y mas justo con el que soñamos, cuando a tu lado marchan tus amigos, tus hermanos!Somos informales y desestructurados, pero no por ello poco serios. La utilización de herramientas y procedimientos poco ortodoxos (para una asociación de abogados), no nos hace descuidar la tribuna académica y el debate de las ideas. Nuestros cursos, jornadas, mesas redondas, conferencias y debates, y nuestra revista LA CAUSA LABORAL así lo atestiguan.
La defensa de los derechos de los abogados laboralistas ha sido uno de los objetivos permanentes de la Asociación. Pero siempre desde la concepción del título profesional como un bien social, no individual, que genera una deuda con la comunidad que nos permitió estudiar y nos hizo depositarios del monopolio del saber jurídico, no para servirnos de él, sino para servir a quienes lo necesitan.Es por tal motivo que siempre hemos demandado un ejercicio ético de la profesión, repudiando enérgicamente todas las prácticas abusivas o directamente corruptas. En esto no se nos juega el espíritu corporativo.Si se le exige al abogado ser honesto en el ejercicio de la profesión, la exigencia debe ser mucho mayor con el abogado laboralista, particularmente cuando asesora o patrocina a trabajadores, cuyo nivel cultural generalmente los muestra vulnerables e indefensos. Aprovecharse de esta situación es un acto criminal que no debe ser aceptado.
Pero del abogado laboralista demandamos mucho más. Debe responder a esa entrega con la que habitualmente el trabajador se vincula con él, con un comportamiento humanitario, comprensivo, contenedor, generoso y desinteresado. Más allá del conflicto laboral debe ver al ser humano en su integridad. La vida, seguramente, le devolverá mucho más.
Un sistema socioeconómico injusto, desigual, materialista e insolidario, debe ser transformado. Y los laboralistas hemos elegido el mundo del trabajo para dar la batalla por el cambio. Porque no habrá jamás un orden social justo, mientras el hombre sea tratado como un instrumento más de los medios de producción y el trabajo sea considerado como una mercancía. Desde nuestro lugar luchamos por construir un orden social que garantice una equitativa distribución de la riqueza, y que permita bajar a la realidad la garantía constitucional de una retribución justa y condiciones dignas de labor para todos los trabajadores.





